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miércoles, 30 de agosto de 2023

La pregunta como gen de la creación y su inexistencia en la IA

 



Todos los animales son iguales.

pero algunos animales son más iguales que otros.

 

George Orwell (Rebelión en la Granja).

 

 

Escuchose la música de una flauta casi perdida entre el

redoble persistente, regular e implacable de los tambores.

Gustáronle estos a Lenina. Cerrando los ojos, se entregó a

su grave y reiterado redoblar, y dejó que se invadiera cada vez más

por completo su ser, hasta que ya no quedó en el mundo para ella

sino aquella profunda pulsación sonora.

 

Aldous Huxley (Un mundo feliz).

 


Feria del libro de Pereira 2022. Foto: Carlos Mario Marín Ossa


por  Carlos Mario Marín Ossa.

 

La especie humana se encuentra –como tantas otras veces- ante un nuevo cataclismo que conmueve sus cimientos evolutivos y la confronta con los límites de su existencia. En medio del desarrollo de la 4ª. revolución industrial, aparece la tecnología conocida como Inteligencia Artificial, la cual promete simplificar la vida de las personas y responder, virtualmente, a cualquier pregunta que se le plantee, o a cualquier desafío que se le proponga en el espectro del conocimiento humano.

El mundo que habitamos las generaciones vivas del siglo XXI, está organizado de acuerdo al modo de producción vigente, que no es otro que el capitalismo en su fase tardía neoliberal, en donde las relaciones de producción entre las clases sociales son claramente de explotación de los dueños del capital sobre quienes no lo poseen; o si se quiere, de dominio y hegemonía por parte de las personas que poseen el capital, el conocimiento y el poder militar sobre las personas que carecen de las anteriores posibilidades. El desarrollo tecnológico de la imprenta y su consecuente impacto en el desarrollo del telar y la máquina de vapor, que dieron como resultado la revolución industrial capitalista, determinaron no sólo la cultura, el derecho, la educación, la política y la religión; sino que trazaron los caminos para el avance de la ciencia y de la técnica, con lo cual aparecen los desarrollos en torno a la electricidad y la electrónica que marcan los tiempos de la segunda mitad del siglo XX y la primeras dos décadas del siglo XXI.

La sociedad individual del conocimiento aplicado y el regreso a la tribalidad con la aldea global.

Con cada descubrimiento y adopción de una tecnología nueva, el ser humano genera un desplazamiento cultural (McLuhan). En las sociedades anteriores a la invención del alfabeto fonético y de la imprenta, el carácter audio – táctil de la comunicación y de la escritura hicieron de las personas seres tribales, y en consecuencia, dichas sociedades también lo eran. Aquí el carácter audio – táctil de la escritura y de la comunicación conlleva a la utilización de todos los sentidos humanos en el proceso, especialmente a la preponderancia del oído sobre la vista. De esta forma, el aprendizaje y por tanto, la creación humana, depende del contacto de los cinco sentidos con el entorno, con el medio ambiente; y dichos procesos de aprendizaje y creación se dan en términos complejos e inmediatos, los que se depositan en la cultura del manuscrito, que internaliza nuevamente el proceso de forma holística. Por el contrario, con el advenimiento del alfabeto fonético y la creación de patrones y procesos repetitivos y lógicos en línea, que son la base del funcionamiento de la imprenta y el ulterior soporte y desarrollo de la industrialización como de las superestructuras culturales, legales y religiosas; se da el divorcio de los sentidos, en concreto de la vista sobre el oído. Así pues, el conocimiento y la creación se comienzan a dar también de forma desagregada, en lo que se conoce como conocimiento y/o ciencia aplicada. Se termina el proceso tribal de la sociedad y se erige la dirección del mundo íntimo del individuo, como producto de un punto de vista establecido, que es el resultado de los hábitos de observación particularizada [i].

Carnaval en Santuario - Risaralda. Foto: Carlos Marín O. 



Los desarrollos tecnológicos desde los años sesenta a la fecha, que tienen que ver con la electrónica, el internet, los procesos de hardware y software; y la implantación de los modelos de supercomputadores, poderosos motores de búsqueda y espacios geográficos para el hábitat físico de todas estas estructuras del mundo real que albergan el mundo virtual, nos han traído hasta la promesa (o amenaza) de la llamada Inteligencia Artificial (IA). No se trata ni mucho menos de un desarrollo tecnológico que le debemos a los modernos tiempos del siglo XXI, sino que sus desarrollos datan desde el año 1962 aproximadamente (tiempo en el que curiosamente McLuhan predecía la desaparición del alfabeto fonético y el advenimiento de la aldea global con su nuevo tribalismo, el retorno de la preponderancia audio – táctil), y que en medio de la guerra geopolítica entre Estados Unidos de Norteamérica y la China, es decir entre Oriente y Occidente, se han acelerado los mencionados adelantos de esta tecnología. El trasfondo para impulsar con tal fuerza y celeridad este desarrollo, es la disputa de la hegemonía mundial como potencias económicas entre estos colosos. La tecnología es también ese campo de batalla, que basados en la preponderancia lingüística del imperio gringo, pareciera llevar la delantera en la imposición de sus intereses y matrices ideológicas a través de la IA. La empresa OpenAI, propietaria del reconocido ChatGPT, se alimenta de la inmensa del inmenso cuerpo de contenidos textuales en inglés que componen la web [ii], liderando además desde Silicon Valley los modelos lingüísticos de gran escala (LLM). Pero si lo vemos desde el punto de vista del retorno a la tribalidad de la aldea global y sus códigos visuales, la cultura china es tradicionalmente oral, tribal y audio – táctil. Su escritura es ideográfica y en ese sentido difiere del patrón lógico que supone el alfabeto fonético occidental. Puede encontrar aquí el nicho para la disputa geopolítica por el dominio mundial de la IA, que no es otra cosa que el dominio económico. La IA es entonces una herramienta tecnológica de carácter militar.

La hegemonía lingüística como arma de control y preponderancia geopolítica

Las aplicaciones de IA prometen dar respuesta a los pedidos de los cibernautas, cruzando billones de datos en segundos, los que son tomados de todas las plataformas que han sido alimentadas por personas, con la información relacionada a todo el conocimiento generado por la humanidad, y que ha podido ser digitalizado para tal fin. Esto supone que las personas que alimentan las equipos y plataformas huéspedes de dicho conocimiento, deben hacerlo utilizando los códigos y estructuras lingüísticas que existen, y por lo general realizando las traducciones correspondientes al lenguaje prototípico que es el inglés.

Es el lenguaje humano el que exhibe del modo más claro la diferencia esencial entre el hombre y el animal, en particular la facultad que tiene el hombre de formar nuevas expresiones que manifiesten nuevos pensamientos y que sean apropiados para nuevas situaciones [iii]. De forma análoga, se plantea la diferencia entre la capacidad para crear y utilizar lenguaje por parte de las personas y de las máquinas, como forma de crear a su vez y recrear el conocimiento, el pensamiento y las nuevas realidades a las que se aplican. Aunque las aplicaciones más conocidas de IA logran generar textos, conversaciones con cierto nivel de lógica, compendios temáticos, creaciones “literarias”, imágenes muy aproximadas frente a lo que se pide a partir del texto introducido como instrucciones, procesos de automatización de procesos industriales, entre muchos más; lo cierto es que por más que los desarrollos de software a partir de inteligencia algorítmica logren imitar al cerebro humano, los procesos de sinapsis y en cierto tiempo, los cinco sentidos de las personas; el diseño natural de nuestro cuerpo y la interrelación con el medio circundante da como producto la interpretación de los fenómenos de la realidad que se percibe, el aprendizaje que de ello se deriva y la creación de conocimiento a partir del proceso. Los computadores no tienen piel, que es el sentido más extenso del cuerpo humano y por tanto el mayormente conectado a la sinapsis cerebral (o generador de mayor cantidad de sinapsis).

Los cada vez más rápidos desarrollos de la IA - al igual que en los días de los avances del software y el hardware de los años sesenta y setenta- promueven presiones muy fuertes para imponer una nueva tecnología educativa (y productiva) y elaborar programas y métodos de enseñanza bajo la luz de los últimos avances científicos [iv]. La alerta que se genera, es que los nuevos conocimientos y las nuevas técnicas definirán la naturaleza de lo que se enseña y del cómo se enseña. Lo que conocemos sobre la inteligencia humana sugiere que disminuyendo el registro y la complejidad de los materiales presentados al entendimiento, a base de establecer la conducta en patrones fijos (dar instrucciones a la IA), son métodos que pueden dañar y tergiversar el desarrollo normal de las capacidades creadoras [v]. La IA promueve la búsqueda del placer y la gratificación inmediata.

La pregunta es el gen creador, y es propio del ser humano.

La gran génesis de la actividad creadora es la pregunta, en contraposición a la respuesta (fundamento de la promesa de la IA), y la pregunta no hace parte de la inteligencia algorítmica, que como característica funcional de la respuesta, se limita a seguir una serie de instrucciones que configuran las formas y estilos institucionalizados que no son nada más que la manifestación del status quo. Estas formas institucionalizadas hacen parte de la presión social manifiesta en la cultura, en la lingüística institucional (inglés), en las razones de la estadística y de las políticas públicas o políticas de las mayorías, que a la postre crean la agenda pública de la IA. Pero la verdadera creación humana se da en los márgenes de la institucionalidad, y es la labor de los iconoclastas, de los outsiders sociales que no se cogen a los códigos establecidos y patronalizados. La IA no tiene ni puede tener la facultad de la pregunta, porque su “inteligencia” es funcional, no creadora.

La profesora María Carmenza Hoyos Londoño, docente de la Universidad de Antioquia, refiere una experiencia de clase de literatura, en donde los estudiantes debían utilizar el ChatGPT para que entregara unas anotaciones de análisis sobre el poema Pequeña elegía, de Raúl Gómez Jattin. La aplicación de IA devolvió como resultado unas notas que referían a la expresión de profundos sentimientos de tristeza (característica por antonomasia de una elegía). Al ajustar las instrucciones en un segundo intento, delimitando mejor lo que se quería respecto al poema, el resultado entregado refiere a otro autor e incluso en un tercer intento, entrega información que no es real respecto del autor [vi]. Y ello se da, porque la IA requiere de instrucciones muy precisas y perfectamente escritas, de forma que el componente lingüístico sea tan ajustado que la IA no requiera de “interpretar”. La condición de interpretación y ajuste al contexto y a la situación concreta, es facultad propia y exclusiva del ser humano.

En otro ejemplo, el fotógrafo alemán Boris Eldagsen, ganó en abril de 2023 un concurso convocado por la multinacional SONY, cuya temática estaba enmarcada en cualquier obra generada por IA. Su fotografía fue la ganadora. En la misma aparecen una mujer joven de estilo clásico, y detrás de ella una mujer mayor que la toma por los hombros, mientras ambas tienen un gesto de consternación.  Boris terminó confesando que las mujeres de la fotografía no existen, no han existido y nunca existirán [vii]. Las instrucciones a la IA fueron tan precisas, que se logró un resultado impresionante y de gran “realismo”. En este caso, como en la organización, robotización y automatización de la producción, pudiese verse como un resultado favorable en términos de creación artística o racionalización económica. Otra mirada puede ser enmarcada en el peligro de crear realidades no existentes o de condenar al ostracismo el trabajo humano productivo.

El pensamiento crítico como capacidad humana y como acervo de la especie, ha empujado los cambios y transformaciones en la historia. Los mismos se dan en contra de la cultura y no dentro de ella, pues esta es stablishment, status quo que hace acríticos y dóciles a los seres humanos. La crítica surge a través de la pregunta, igual que la duda; preguntar es un distanciamiento de los poderes ya sean estos abiertos o de facto, o sutiles y simbólicos. Por lo mismo, la capacidad creadora la da la pregunta, la creación es introspección humana.

El ejercicio producido por la IA puede conllevar a la simplicidad de hacer del lenguaje y del conocimiento como algo “transportable” (en teléfonos, tablets y computadoras) que priva a la persona de la retroalimentación del medio ambiente. Es resultante también la tensión entre el mundo individual y aplicado de la cultura del alfabeto fonético y la aldea global del retomado mundo tribalizado a partir de los desarrollos cibernéticos y de la web, que dividió en su momento los sentidos para acometer por separado el conocimiento aplicado, y la nueva integralidad mágica proporcionada por la IA. Otras tensiones resultantes son las relacionadas con el tiempo, ya que el hombre tipográfico tiene un sentido del mismo desde lo cinemático, secuencial y pictórico. La aldea global proporciona otra característica al tiempo de forma inmediata e integral. En lugar de evolucionar hacia una enorme biblioteca de Alejandría, el mundo se ha convertido en un ordenador, un cerebro electrónico, exactamente como en un relato de ficción para niños. Y a medida que nuestros sentidos han salido de nosotros, el GRAN HERMANO ha entrado en nuestro interior. Y así, a menos que tomemos conciencia de esta dinámica, entraremos enseguida en una fase de terror pánico, que corresponde exactamente a un mundo de tambores tribales en una fase de total interdependencia y coexistencia impuesta desde arriba [viii].

Iglesia Santuario - Risaralda. 
Foto: Carlos Mario Marín Ossa


Después de todo, la IA es un recurso de carácter militar aplicado a la economía como estructura y a la cultura, la educación, el derecho, la política y la religión como superestructuras. Como en cualquier guerra, los desarrollos entregarán productos benéficos y otros nocivos. Veremos en qué grado.



[i] Herbert Marshall McLuhan, La Galaxia Gütemberg. Editorial Planeta Agostini, Barcelona – España, 1985.

[ii] Evgeny Morozov, Guerra fría 2.0. Periódico LE MONDE diplomatique edición Colombia, mayo de 2023.

[iii] Noam Chomsky, Lingüística Cartesiana. Editorial GREDOS S.A. Madrid – España, 1972.

[iv] Noam Chomsky, El lenguaje y el entendimiento. Editorial Seix Barral S.A. Segunda edición aumentada, Barcelona, 1977.

[v] Ib Idem. Subrayado del autor de este artículo.

[vi] María Carmenza Hoyos Londoño, Inteligencia Artificial para la escritura de textos “Utilizarla o no utilizarla, esa es la cuestión”. Periódico MAESTRO Legal, mayo – junio de 2023.

[vii] Philip Potdevin, Dudas e interrogantes en torno a un dispositivo del capitalismo tardío. Periódico LE MONDE diplomatique edición Colombia, mayo de 2023.

[viii] Herbert Marshall McLuhan, La Galaxia Gütemberg. Editorial Planeta Agostini, Barcelona – España, 1985.

 


viernes, 20 de marzo de 2020

Pandemias y prestidigitaciones

Pero lo más próximo, lo más fundamental, lo más extenso,
lo más incalculable no aparecía sino hasta este momento
en mi camino. Había pensado en todos los mundos,
pero no en el hombre. Había explorado con crueldad y agonía
el corazón del hombre; sin pensar en los hombres había visto ciudades,
pero ciudades vacías; había visto fábricas de trágica presencia,
pero no había visto el sufrimiento debajo de los techos, sobre las calles,
en todas las estaciones, en las ciudades y en el campo.
Pablo Neruda – Confieso que he vivido

La relación entre ciencia y magia a través de la historia de la humanidad, no sólo ha servido para explicar los fenómenos que el ser humano va comprendiendo, sino además, para apaciguar el miedo ante lo desconocido e incomprensible. La fenomenología mágica ayuda además a ocultar otras realidades que el poder no desea que sean observadas ni entendidas, como a desviar la atención de las mismas.
Atendiendo a las definiciones de la Real Academia de la Lengua, una pandemia se entiende como una “Enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región”. Por su parte, la prestidigitación se define como un “Arte o habilidad de hacer juegos de manos y otros trucos para distraer al público”.
Las epidemias de enfermedades causadas por virus o bacterias, que han sido catalogadas como pandemias por las “autoridades” mundiales, obedecen a diferentes causas, y mucho se especula acerca de orígenes premeditados, de enfermedades creadas en laboratorios con fines económicos, políticos, militares o de control social (teoría de la conspiración, de la cual me declaro seguidor).
El anuncio de la aparición de un coranavirus que ha sido llamado COVID- 19, coincide entre otras cosas, con la etapa más fuerte y sostenida de alzamiento popular mundial que exige cambios profundos en el modelo económico y político, y que tenía especial protagonismo en Hong Kong (China), en Francia, Italia y España. También en Latinoamérica, fundamentalmente en aquellos países que como Argentina, Chile, Brasil, Ecuador y Colombia, sufrían la conducción de gobiernos fuertemente neoliberales y depredadores de la naturaleza y de los seres humanos explotados por medio del trabajo asalariado. Igual coincidencia se observa en países del cercano oriente, que como Irán, están en medio de una guerra por la hegemonía energética de la que se alimentan las economías de las potencias del planeta, para ser más concretos, de la que se benefician las familias dueñas del gobierno corporativo global.
Entonces, la alarma por el contagio del COVID – 19, milagrosamente ha contribuido para aplacar la manifestación y la subversión global, expresada y concentrada en las calles de aquellas potencias y países cuyos gobiernos legislan y administran en favor de los negocios de la especulación financiera, como la pensional, que sirve como acumulador de riqueza para los dueños del gobierno corporativo global.
Recordemos las declaraciones de la señora Legarde hace unos años, cuando como Directora del FMI señaló que era necesaria la muerte de los más viejos, pues hacían insostenible el sistema pensional mundial. Hoy, casualmente, los más viejos son los mortalmente afectados por este coronavirus.
En el contexto, también aparece la disputa entre un imperio que como Estados Unidos va en franco declive, y China que parece ser el imperio en relevo, quien junto con Rusia, ofrecen a los Yankees una fabulosa disputa económica, política y militar. Por los lados de Latinoamérica, se convierte nuestra región en la retaguardia estratégica gringa, para paliar su descenso y mantener alguna expectativa en el nivel de vida de su población, a expensas de la extracción de rentas del trabajo de sus dominados y del dominio de nuestros recursos naturales.
El control del litio boliviano, del petróleo venezolano, del cobre chileno; del oro, coltán y uranio colombianos; de las fuentes de agua y de la tierra productiva de nuestra América Latina, es la provisión con que cuentan los señores del norte para resistir la disputa imperial.
En lo que respecta a Colombia, cuyas élites y sus gobiernos son socios y servidores del imperio, el pánico que genera el COVID – 19, cuya letalidad es magnificada por su ejército mediático (hasta ahora las estadísticas muestran que de las actuales dolencias de la humanidad, esta tiene mucha menos letalidad que el dengue, por ejemplo), ayuda a distraer la atención de verdaderas pandemias locales como el asesinato sistemático y creciente de líderes y lideresas sociales, el interés por mantener el conflicto armado interno, para no tener que responder por el asunto agrario y el despojo de tierras; la necesidad de hacer olvidar los nexos denunciados de reconocidos políticos con las mafias del narcotráfico nacional e internacional, la captura de todos los poderes del Estado por parte de las mismas mafias, lo que cada vez es más difícil de obviar a medida que aparecen diversas pruebas e indicios, que son desdeñados de forma curiosa por quienes deben asumir las investigaciones y responderle al pueblo. Otra pandemia social que es ya estructural, es el desempleo y el hambre; como también lo son el deficiente sistema de salud convertido en negocio particular, la imposibilidad creciente de acceder a una educación pública y de calidad, o la amenaza real de perder el futuro hídrico de la población por prácticas como el fracking o la megaminería de metales.
La prestidigitación, corre por cuenta de gobernantes dedicados a cantar, hacer la veintiuna con un balón de fútbol, promover el descabezamiento de gobiernos vecinos, o repetir fraseos ingeniosos como una retahíla de Estado. También contribuyen con las artes mágicas los periodistas que con toda intención ponen el foco en trivialidades y escándalos de un día, para encubrir las culpas de sus patrones. Ni que decir de las fuerzas de represión oficial, que cada vez quedan en mayor evidencia sobre sus relaciones con quienes debían perseguir y de la implacable violencia para con quienes deberían proteger.
Las pandemias y las prestidigitaciones le sirven bien al interés económico de esos pocos que se enriquecen con la miseria de la mayoría de los seres humanos y con la extinción de la vida en el planeta. Total, para eso vienen explorando la posibilidad de colonización de otros planetas, como alternativa de escape cuando su ambición colapse nuestro mundo.
Pero también ofrece esperanza el movimiento de las nuevas generaciones en busca de defender y preservar la vida, descubrir a quienes nos ponen en riesgo y su decisión de confrontarlos. Hasta ahora, la naturaleza y la historia humana nos enseñan que al final, siempre triunfa la vida. Paradójicamente, esta “crisis” sanitaria, obligará a la reflexión de que la misma sólo se puede superar asumiendo una postura cooperativa y colectivista.
El COVID – 19 reclama precaución para controlarlo, pues su expansión puede causar la muerte de seres humanos, pero no puede permitirse que sea la legitimación del individualismo, de la codicia y de la desconfianza en las relaciones sociales, verdaderas pandemias, que son el soporte de los opresores.
@MarioossaM

miércoles, 12 de febrero de 2020

LA GUERRA POR EL PODER SIMBÓLICO




“La democracia está pensada para ser un
conjunto de procedimientos congelados
para excluir y penalizar”.

-       Vicente Romano –

“De algún modo parecía como si la granja
se hubiera enriquecido sin enriquecer
a los animales mismos, exceptuando,
naturalmente, a los cerdos y a los perros”

George Orwell – Rebelión en la Granja.



Por : Carlos Mario Marín Ossa

Como ya sabemos, el proyecto de despojo que tiene la élite global, se manifiesta a nivel orbital y se desarrolla localmente – glocalidad para la explotación y acumulación por despojo -.

Una de las disputas más encarnizadas de la actualidad, es aquella que se da por el poder simbólico. Para ello, cumplen un papel fundamental los medios de comunicación que son propiedad de las élites y aquellos medios denominados alternativos, que son creados desde las bases de la población, para mostrar otras realidades diferentes - a las que se nos presentan mediadas a través de los periodistas, empleados y funcionales de los ricos y poderosos-; enseñarnos las realidades que nosotros vivimos y que se ajustan a nuestros intereses.

En el año 2015, desde El Congreso de los Pueblos en el Eje Cafetero planteábamos que “la clase dominante ha construido tejido social, impulsa valores ligados a la industria cultural, a nacionalismos precarios y ahistóricos. El papel de la educación y de los medios de comunicación es fundamental, pues uniforman el discurso, convirtiendo la voz de los medios en la voz de los poderosos en boca del Pueblo” [1].

Los seres humanos actuamos basados en las experiencias, el conocimiento que las mismas nos entregan y en las ideas que formamos con base en las opiniones que nos formamos a través de la información que recibimos y acumulamos a través del proceso mencionado. Las élites saben que si nos entregan dicha información y experiencias mediadas por sus mandaderos, nos vamos alineando gradualmente a sus intereses y en contra de los nuestros. Si desde la escuela, a través de la coacción contra los maestros o desde el diseño de currículos y textos, nos dicen que la injusticia es justicia, esa idea se arraigará en nuestra mente y será considerada como una verdad. “Si no reconocemos nuestros intereses, no entenderemos los nexos sociales más sencillos. No se pueden reconocer los intereses si se ignoran las posibilidades de uno. Las posibilidades se conocen gracias a las informaciones. Quienes deciden y seleccionan las informaciones que configuran nuestra opinión, deciden también hasta dónde han de llegar nuestras posibilidades. Por eso, deciden con qué intereses debemos identificarnos” [2].

Después de la segunda guerra mundial, Estados Unidos de Norte América y sus aliados, se repartieron el mundo, crearon entidades multilaterales y fortalecieron sus ejércitos externos e internos. A través del Fondo Monetario Internacional, de la ONU, del BID, de sus medios de comunicación, entre otros, vendieron la idea que estas entidades existen para ayudar al mundo “libre”, pero en realidad existen para garantizar la acumulación de riqueza en sus manos y la distribución privilegiada para ellos. Los bancos y sus propietarios, también hacen parte de los símbolos que se han creado para lograr el cometido de despojo, como cuando “los Rostchild, Baring Brothers y socios, financiaron la guerra de La triple Alianza contra Paraguay, el FMI nos enseñó que hay países ricos y otros destinados a servir a los ricos, que hay quien nace inteligente y quien nace tonto” [3]. En Colombia, se creó el UPAC como símbolo de ayuda a la población vulnerable para que adquirieran vivienda, pero en realidad, servía a los intereses de banqueros como Luis Carlos Sarmiento Angulo y de los que posteriormente se convertirían en oligopolio financiero. También tenemos a los partidos políticos como símbolos del poder de las élites, quienes son las llamadas a decidir por la población, pues tienen la formación, la experiencia y el derecho.

Las banderas, los y las dirigentes, sus modales, sus ropas, y más, son símbolos del deber ser, de lo correcto, de lo ético y moral que debe aceptarse en una sociedad. La misma verdad es un símbolo – lo que corresponde, es descubrir cuál verdad nos interesa -. George Orwell, nos cuenta en su libro Homenaje a Cataluña, como durante su estadía en el Frente de Huesca, durante su servicio en la huestes antifranquistas en España, la verdad como símbolo variaba no sólo dependiendo de si la información la difundía el POUM o el ejército de Franco. Cada cual, iba ganando la guerra. Entre tanto, las facciones apostadas en los campos de Huesca, pasaban frío, hambre y aburrimiento. La guerra allí, prácticamente no existía. Nadie ganaba [4].

Pero la disputa del poder simbólico, no sólo se da de forma binaria entre explotadores y explotados tradicionales, sino también entre aquellos que hoy conocemos como alternativos.

En nuestro país, en los últimos cincuenta años, esta disputa se ha dado fieramente también entre estos sectores. El ánimo hegemónico, el interés para preservar privilegios alineados a los de la élite tradicional y la mezquindad por si misma, han llevado a implosionar procesos unitarios, soportados en falsos dilemas, en la manipulación de la verdad, en el manoseo de la ética, en el posicionamiento de líderes tibios, no polarizantes, pero amigos, familiares o funcionales al régimen.

Si llegamos a la escena local del último quinquenio, encontramos a quienes nos han vendido Cámaras de Comercio, Sociedades de Obras Públicas, Entidades de financiamiento y Clubes Rotarios, que se encargan de impulsar y ejecutar las decisiones y las obras que necesitamos, pues son de interés público, pero que realmente benefician el interés privado, minoritario, por demás.

También podemos encontrar procesos de manipulación y saboteo de posibilidades políticas, sociales y electorales, en nombre de la democracia, de la conveniencia social y de la ética; pero que a la luz de los hechos, de los documentos y de los registros, han obedecido a veleidades y miserablezas, como lo ocurrido con el aborto del proceso convergente de 2019 en Pereira y la consecuente pérdida de la curul del Polo en el Concejo Municipal, todo orquestado desde el MOIR.

Al mejor estilo de Rebelión en la Granja, de George Orwell, los animales rebelados, ante la incapacidad de leer, por ende de comprender y organizarse, son manejados por los cerdos, que se organizan. Los perros son los esbirros que cumplen la función de amenazar a quienes pongan en cuestión a los jefes, las ovejas terminan como un coro que a las órdenes de los jefes, sabotean cualquier voz que cuestiona. Los gansos se transforman en un escuadrón que lleva y trae las informaciones sesgadas que ordenan los jefes difundir. Los demás animales, se convierten en mansos trabajadores de los mañosos dirigentes, y terminan hundiendo el proyecto emancipatorio de La Granja Animal, cuando los jefes los convencen de cosechar las codiciadas manzanas y otorgárselas en exclusividad a los cerdos (los jefes), pues estos deben mantener la salud, ya que su trabajo mental es más desgastante que el de los demás y todo lo que ellos hacen sólo obedece a la intención magnánima de pensar en el bienestar colectivo. El manifiesto libertario inicial, termina reducido a un sólo mandamiento: “TODOS LOS ANIMALES SON IGUALES, PERO ALGUNOS ANIMALES SON MÁS IGUALES QUE OTROS” [5].

La disputa del poder simbólico, se da a la derecha y a la izquierda; y no toma partido en el centro.

@MarioossaM










[1] Congreso de los Pueblos. Memorias del Seminario Político Ideológico “Carlos Alberto Pedraza”. Bogotá, 2015.
[2] Vicente Romano. La formación de la mentalidad sumisa. Fundación para la investigación y la cultura. 2002.
[3] Eduardo Galeano. Las venas abiertas de América Latina. 1970
[4] George Orwell. Homenaje a Cataluña. Penguin Random House. 2011.
[5] George Orwel. Rebelión en la Granja. 1945

viernes, 31 de mayo de 2019

EL GRAN HERMANO TE VIGILA




LA GUERRA ES LA PAZ
LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD
LA IGNORANCIA ES LA FUERZA
(George Orwell – 1984)




Por: Carlos Mario Marín Ossa

Los eventos acaecidos durante los meses de “gobierno” del señor Iván Duque, relacionados con la prensa y los periodistas que no convergen con la ideología y los intereses del partido de gobierno, nos traen al recuerdo la novela distópica 1984, del escritor británico (nacido en la India) George Orwell.

Un régimen totalitario somete a la población a la dictadura de la “verdad” que emana desde el designio del Gran Hermano, figura omnipresente que encarna  los intereses del Partido, y que se construye y canaliza a través del Ministerio de la Verdad. Allí, se construye la verdad cada día, de acuerdo a cómo evolucionan los acontecimientos y estos se alinean o no con los intereses del Partido, que es a su vez la reunión de los factores reales de poder de Oceanía (1), es decir, de los ricos de dicho país. Quien se atreve a cuestionar la “verdad” que se arma en cada jornada, es detectado por los ojos del Gran Hermano y su red de patriotas cooperantes; y es sometido a la persecución, al destierro, al lavado de cerebro o la muerte.

La realidad que vivimos las personas en estos tiempos de post modernidad, es altamente mediatizada, y su representación nos la presentan los medios masivos de comunicación. Y en el mundo capitalista, los medios de comunicación son en su mayoría propiedad del poder económico y político. Por lo tanto, la realidad que dichos medios y sus periodistas nos muestran, es aquella que a los dueños de los mismos les interesa que veamos; es la agenda pública que ellos quieren que pensemos y discutamos, mientras esos ricos se dedican a explotar a las masas humanas para enriquecerse más.

El partido de gobierno en Colombia hace parte de un sector de los ricos que han acaparado la tierra a través de diversos métodos de despojo, que tienen intereses en la explotación de la riqueza del suelo por medio del extractivismo, método primario de la economía que no implica desarrollo común ni generación de valor agregado para la sociedad, y por lo tanto, no genera desarrollo de las fuerzas productivas, con lo que la sociedad permanece en un estado de subdesarrollo que amplía cada vez más las brechas de la desigualdad social. Los acompañan en su cruzada, los ricos del poder financiero, industrial y comercial. Todos ellos en ministerios y embajadas. He aquí las razones de los ataques incesantes al proceso de paz, al conocimiento de la verdad del conflicto social y armado, a la Justicia Especial para la Paz, al resarcimiento de las víctimas, al asesinato genocida de los reclamantes de tierras.

En el epígrafe se lee LA GUERRA ES LA PAZ LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD LA IGNORANCIA ES LA FUERZA, conceptos tergiversados y anclados en el inconsciente colectivo de las gentes de Oceanía, con el fin de redefinir la realidad y la historia a través del accionar del Ministerio de la Verdad. Es el mismo método que utilizan Duque, sus socios y socias del partido de gobierno, redefiniendo la narrativa histórica del país. Los desplazados son ahora migrantes, los despojadores son tenedores de buena fe, los criminales de cuello blanco son buenos muchachos, los que defienden los derechos populares son terroristas vestidos de civil, la imposición de la élite en el Plan Nacional de “Desarrollo” es un pacto por Colombia. El anclaje, lo hacen los medios de comunicación de los ricos, que presentan el interés privado como si fuera público (Jürgen Habermas).

Al someter a la población a un torrente incesante de noticias sin profundidad, los medios contribuyen a que las personas se sientan informadas, pero sin comprender lo que les llega ni a qué intereses responde dicha información. Es de nuevo la instalación de la agenda pública que responde a intereses privados. Son formas de violencia organizada y de coerción masiva (M. de Moragas).

No en vano, Orwell nos describe en su novela como el Ministerio de la Verdad es un edificio de forma piramidal, pues este responde a la organización de la sociedad en donde el lumpen desprotegido se encuentra en la base y el Benefactor, el Gran Hermano, se encuentra en la cima. Desde las alturas todopoderosas y perfectas de esta distribución se irradia la “verdad” y se designa lo que es correcto y lo que no. Es la composición del fascismo, es la cualidad del gobierno colombiano y de sus socios.


Los periodistas e intelectuales colombianos como Diana Uribe, Santiago Rivas, Daniel Coronell, María Jimena Duzán y el equipo de Noticias Uno, han sido sometidos a inclemente persecución por parte del Gran Hermano colombiano y su Partido. Revista Semana se alineó con dicha persecución, pues sus propietarios son parte de la élite que comparte intereses (2). Ya había ocurrido en 1977, cuando los dueños del periódico El Tiempo despidieron al periodista Lucas Caballero Calderón –KLIM, cuando este publicó una columna en la que cuestionaba al entonces presidente Alfonso López Michelsen por una decisión de gobierno que favorecía sus intereses en una finca de su propiedad. Los entonces dueños del periódico El Tiempo eran los abuelos del actual director de la Revista Semana, y el presidente López, padre de Felipe, quien fue el que notificó a Daniel Coronell sobre la cancelación de su columna en la revista. 

Pero como durante toda la historia de la humanidad, al totalitarismo se le oponen las sociedades organizadas que buscan los derechos y la libertad.

Si el poder responde al ánimo de lucro, a la concentración de la riqueza, entonces, al poder se le toca en los bolsillos.

@MarioossaM

(1)     Oceanía, es el país imaginario en donde se desarrolla la novela 1984.
(2)     Ardila Lulle es dueño de: Canal RCN, WIN, LA FM, RCN Radio. 
        Sarmiento Angulo de: El Tiempo, City TV, Portafolio. 
       Santo Domingo de: Caracol, El Espectador, Blu Radio. 
       Jaime Gilinski de: Semana y Dinero.

jueves, 22 de octubre de 2015

Medios contra la Democracia y Discriminación deliberada.

Por : Carlos Mario Marín Ossa
         @MarioossaM

Visto el debate de algunos candidatos a la Alcaldía de Bogotá, transmitido por televisión a través de City TV y canal El Tiempo, es frustrante ver de nuevo que bajo el argumento de invitar a los candidatos con mayores opciones se infrinja la Ley y se violente el derecho ciudadano a tener por cuenta de los mismos una información objetiva, veraz e imparcial. También violentan el derecho de los sectores políticos minoritarios de tener acceso equitativo a los medios de comunicación.

Es una situación que en tan sólo una semana afectó en Risaralda a la candidata a la Gobernación de este departamento Luz Yasmid López Vélez y a los candidatos por la Alcaldía de Bogotá Alex Vernot, Ricardo Arias y Daniel Raisbeck; por sólo mencionar estos casos que con seguridad se repiten de forma aleve a lo largo y ancho del país.
Luz Yasmid López. Candidata a la Gobernación de Risaralda


En primer medida, con estas actitudes discriminatorias se incumple la responsabilidad social de que habla el artículo 20 de la Constitución Nacional. Los principios orientadores de la actividad de comunicación de la información contenidos en el artículo 2 de la Ley 1341 de 2009 se convierten en letra muerta (como tantas normas), pues la discriminación no garantiza los derechos humanos ni la inclusión social.  Pero también se viola de forma grave la libertad de expresión de los candidatos discriminados a la luz de las consideraciones contenidas en la Sentencia de la Corte Constitucional C-089-94 “…Lo que viene a darle a la libertad de expresión el doble carácter de elemento generador de las distintas formas de realidad y de instrumento de valoración, análisis y crítica de la misma realidad social”. La costumbre, confianza y dependencia que adquiere el público o audiencia de un medio (para este caso radio y televisión) derivados del hábito de aquel al remitirse sistemáticamente al medio de su preferencia, pueden ser utilizados al adoptar modalidades omisivas de la responsabilidad social que a los medios les confieren la Constitución y las Leyes (Sentencia T-48-93), afectando gravemente la dignidad de la audiencia que es manipulada como la de los candidatos discriminados de ejercer sus derechos.  Y para colmo de males, las actitudes mencionadas desconocen de plano los mandatos contenidos en El Decreto Presidencial 1981 de 2003, La Resolución 415 de 2010 del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.
Alex Vernot. Candidato a la Alcaldía de Bogotá.


Los medios de comunicación en Colombia disponen de un poder para defender determinadas posiciones y a la vez se convierten con las actitudes discriminatorias en agentes de privilegios contrarios al pluralismo. Los derechos y sistemas consagrados en el ordenamiento jurídico han sido así violados (ante la discriminación referida hacia los candidatos en mención) por un ejercicio del poder monopolístico que atenta contra la convivencia y la democracia; convirtiéndose además en enemigos de la libertad de expresión y de los más profundos valores democráticos que los deberían animar por cumplir con un encargo del Estado para llevar a cabo una de las funciones y obligaciones de Este, como es garantizar el derecho a la información y a la libertad de expresión, utilizando además un bien público como el espectro radio y electromagnético.
Daniel Raisbeck. Candidato a la Alcaldía de Bogotá.


En Risaralda el hecho discriminatorio se da en la Emisora Que Buena 92.1 F.M, emisora supuestamente Comunitaria, en donde se editó un debate televisado a la gobernación y se transmitió el audio editado del mismo, de donde se excluyó la intervención de la candidata López Vélez. Pero esto no es lo más grave, ya que al tenor del artículo 26, parágrafo 2 de la Resolución 415 de 2010 del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, dicha emisora incurre en una grave falta pues dicha norma reza: “A través del Servicio Comunitario de Radiodifusión Sonora no podrá transmitirse ningún tipo de programa con fines proselitistas ni publicidad política”. Excluir la intervención de la candidata presentando sólo a los contendientes, se convierte en proselitismo a favor del modelo que representan los otros dos y en contra del modelo alternativo que representa esta. Es de anotar que la emisora cuestionada no transmite además los espacios comunitarios que diversas organizaciones tenían hasta el año 2012, luego del asesinato de su anterior propietario, y que ahora se encuentra fuertemente enfocada hacia la información de los allegados de la administración municipal de Dosquebradas.
Ricardo Arias. Candidato a la Alcaldía de Bogotá.


Por su parte, la discriminación sufrida por los candidatos de Bogotá Vernot, Arias y Raisbeck por parte del oligopolio mediático de la Casa El Tiempo es odioso y antidemocrático. Pretende sesgar las decisiones de los electores de la capital y caer en los vicios y violaciones arriba destacadas, ya que privan a la audiencia de planteamientos y propuestas diferentes a las de los candidatos invitados, con lo cual se altera el resultado del domingo 25 de octubre, pues a través de los debates decenas, cientos o miles de televidentes u oyentes podrían tomar partido por cualquiera de los ausentes. Lo mismo ocurre con la discriminación deliberada de la candidata López Vélez en Risaralda.

Para finalizar, propongo a los candidatos afectados por la discriminación deliberada y sistemática de los medios de comunicación, que de la misma forma en que manifesté por escrito mi inconformidad y pido el respeto y reivindicación de mis derechos, así también lo hagan Ustedes. Ojalá esta exigencia la hagan extensiva los seguidores de todos estos candidatos afectados y se extiendan además ante los organismos de Control, el Ministerio, La Presidencia y Las Cortes si es necesario. Es hora de iniciar un movimiento nacional por el derecho Popular a recibir una información objetiva, veraz e imparcial; por tener políticamente un acceso realmente equitativo a los medios y por la democratización de estos.

La discriminación conduce a la violencia.