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miércoles, 30 de agosto de 2023

La pregunta como gen de la creación y su inexistencia en la IA

 



Todos los animales son iguales.

pero algunos animales son más iguales que otros.

 

George Orwell (Rebelión en la Granja).

 

 

Escuchose la música de una flauta casi perdida entre el

redoble persistente, regular e implacable de los tambores.

Gustáronle estos a Lenina. Cerrando los ojos, se entregó a

su grave y reiterado redoblar, y dejó que se invadiera cada vez más

por completo su ser, hasta que ya no quedó en el mundo para ella

sino aquella profunda pulsación sonora.

 

Aldous Huxley (Un mundo feliz).

 


Feria del libro de Pereira 2022. Foto: Carlos Mario Marín Ossa


por  Carlos Mario Marín Ossa.

 

La especie humana se encuentra –como tantas otras veces- ante un nuevo cataclismo que conmueve sus cimientos evolutivos y la confronta con los límites de su existencia. En medio del desarrollo de la 4ª. revolución industrial, aparece la tecnología conocida como Inteligencia Artificial, la cual promete simplificar la vida de las personas y responder, virtualmente, a cualquier pregunta que se le plantee, o a cualquier desafío que se le proponga en el espectro del conocimiento humano.

El mundo que habitamos las generaciones vivas del siglo XXI, está organizado de acuerdo al modo de producción vigente, que no es otro que el capitalismo en su fase tardía neoliberal, en donde las relaciones de producción entre las clases sociales son claramente de explotación de los dueños del capital sobre quienes no lo poseen; o si se quiere, de dominio y hegemonía por parte de las personas que poseen el capital, el conocimiento y el poder militar sobre las personas que carecen de las anteriores posibilidades. El desarrollo tecnológico de la imprenta y su consecuente impacto en el desarrollo del telar y la máquina de vapor, que dieron como resultado la revolución industrial capitalista, determinaron no sólo la cultura, el derecho, la educación, la política y la religión; sino que trazaron los caminos para el avance de la ciencia y de la técnica, con lo cual aparecen los desarrollos en torno a la electricidad y la electrónica que marcan los tiempos de la segunda mitad del siglo XX y la primeras dos décadas del siglo XXI.

La sociedad individual del conocimiento aplicado y el regreso a la tribalidad con la aldea global.

Con cada descubrimiento y adopción de una tecnología nueva, el ser humano genera un desplazamiento cultural (McLuhan). En las sociedades anteriores a la invención del alfabeto fonético y de la imprenta, el carácter audio – táctil de la comunicación y de la escritura hicieron de las personas seres tribales, y en consecuencia, dichas sociedades también lo eran. Aquí el carácter audio – táctil de la escritura y de la comunicación conlleva a la utilización de todos los sentidos humanos en el proceso, especialmente a la preponderancia del oído sobre la vista. De esta forma, el aprendizaje y por tanto, la creación humana, depende del contacto de los cinco sentidos con el entorno, con el medio ambiente; y dichos procesos de aprendizaje y creación se dan en términos complejos e inmediatos, los que se depositan en la cultura del manuscrito, que internaliza nuevamente el proceso de forma holística. Por el contrario, con el advenimiento del alfabeto fonético y la creación de patrones y procesos repetitivos y lógicos en línea, que son la base del funcionamiento de la imprenta y el ulterior soporte y desarrollo de la industrialización como de las superestructuras culturales, legales y religiosas; se da el divorcio de los sentidos, en concreto de la vista sobre el oído. Así pues, el conocimiento y la creación se comienzan a dar también de forma desagregada, en lo que se conoce como conocimiento y/o ciencia aplicada. Se termina el proceso tribal de la sociedad y se erige la dirección del mundo íntimo del individuo, como producto de un punto de vista establecido, que es el resultado de los hábitos de observación particularizada [i].

Carnaval en Santuario - Risaralda. Foto: Carlos Marín O. 



Los desarrollos tecnológicos desde los años sesenta a la fecha, que tienen que ver con la electrónica, el internet, los procesos de hardware y software; y la implantación de los modelos de supercomputadores, poderosos motores de búsqueda y espacios geográficos para el hábitat físico de todas estas estructuras del mundo real que albergan el mundo virtual, nos han traído hasta la promesa (o amenaza) de la llamada Inteligencia Artificial (IA). No se trata ni mucho menos de un desarrollo tecnológico que le debemos a los modernos tiempos del siglo XXI, sino que sus desarrollos datan desde el año 1962 aproximadamente (tiempo en el que curiosamente McLuhan predecía la desaparición del alfabeto fonético y el advenimiento de la aldea global con su nuevo tribalismo, el retorno de la preponderancia audio – táctil), y que en medio de la guerra geopolítica entre Estados Unidos de Norteamérica y la China, es decir entre Oriente y Occidente, se han acelerado los mencionados adelantos de esta tecnología. El trasfondo para impulsar con tal fuerza y celeridad este desarrollo, es la disputa de la hegemonía mundial como potencias económicas entre estos colosos. La tecnología es también ese campo de batalla, que basados en la preponderancia lingüística del imperio gringo, pareciera llevar la delantera en la imposición de sus intereses y matrices ideológicas a través de la IA. La empresa OpenAI, propietaria del reconocido ChatGPT, se alimenta de la inmensa del inmenso cuerpo de contenidos textuales en inglés que componen la web [ii], liderando además desde Silicon Valley los modelos lingüísticos de gran escala (LLM). Pero si lo vemos desde el punto de vista del retorno a la tribalidad de la aldea global y sus códigos visuales, la cultura china es tradicionalmente oral, tribal y audio – táctil. Su escritura es ideográfica y en ese sentido difiere del patrón lógico que supone el alfabeto fonético occidental. Puede encontrar aquí el nicho para la disputa geopolítica por el dominio mundial de la IA, que no es otra cosa que el dominio económico. La IA es entonces una herramienta tecnológica de carácter militar.

La hegemonía lingüística como arma de control y preponderancia geopolítica

Las aplicaciones de IA prometen dar respuesta a los pedidos de los cibernautas, cruzando billones de datos en segundos, los que son tomados de todas las plataformas que han sido alimentadas por personas, con la información relacionada a todo el conocimiento generado por la humanidad, y que ha podido ser digitalizado para tal fin. Esto supone que las personas que alimentan las equipos y plataformas huéspedes de dicho conocimiento, deben hacerlo utilizando los códigos y estructuras lingüísticas que existen, y por lo general realizando las traducciones correspondientes al lenguaje prototípico que es el inglés.

Es el lenguaje humano el que exhibe del modo más claro la diferencia esencial entre el hombre y el animal, en particular la facultad que tiene el hombre de formar nuevas expresiones que manifiesten nuevos pensamientos y que sean apropiados para nuevas situaciones [iii]. De forma análoga, se plantea la diferencia entre la capacidad para crear y utilizar lenguaje por parte de las personas y de las máquinas, como forma de crear a su vez y recrear el conocimiento, el pensamiento y las nuevas realidades a las que se aplican. Aunque las aplicaciones más conocidas de IA logran generar textos, conversaciones con cierto nivel de lógica, compendios temáticos, creaciones “literarias”, imágenes muy aproximadas frente a lo que se pide a partir del texto introducido como instrucciones, procesos de automatización de procesos industriales, entre muchos más; lo cierto es que por más que los desarrollos de software a partir de inteligencia algorítmica logren imitar al cerebro humano, los procesos de sinapsis y en cierto tiempo, los cinco sentidos de las personas; el diseño natural de nuestro cuerpo y la interrelación con el medio circundante da como producto la interpretación de los fenómenos de la realidad que se percibe, el aprendizaje que de ello se deriva y la creación de conocimiento a partir del proceso. Los computadores no tienen piel, que es el sentido más extenso del cuerpo humano y por tanto el mayormente conectado a la sinapsis cerebral (o generador de mayor cantidad de sinapsis).

Los cada vez más rápidos desarrollos de la IA - al igual que en los días de los avances del software y el hardware de los años sesenta y setenta- promueven presiones muy fuertes para imponer una nueva tecnología educativa (y productiva) y elaborar programas y métodos de enseñanza bajo la luz de los últimos avances científicos [iv]. La alerta que se genera, es que los nuevos conocimientos y las nuevas técnicas definirán la naturaleza de lo que se enseña y del cómo se enseña. Lo que conocemos sobre la inteligencia humana sugiere que disminuyendo el registro y la complejidad de los materiales presentados al entendimiento, a base de establecer la conducta en patrones fijos (dar instrucciones a la IA), son métodos que pueden dañar y tergiversar el desarrollo normal de las capacidades creadoras [v]. La IA promueve la búsqueda del placer y la gratificación inmediata.

La pregunta es el gen creador, y es propio del ser humano.

La gran génesis de la actividad creadora es la pregunta, en contraposición a la respuesta (fundamento de la promesa de la IA), y la pregunta no hace parte de la inteligencia algorítmica, que como característica funcional de la respuesta, se limita a seguir una serie de instrucciones que configuran las formas y estilos institucionalizados que no son nada más que la manifestación del status quo. Estas formas institucionalizadas hacen parte de la presión social manifiesta en la cultura, en la lingüística institucional (inglés), en las razones de la estadística y de las políticas públicas o políticas de las mayorías, que a la postre crean la agenda pública de la IA. Pero la verdadera creación humana se da en los márgenes de la institucionalidad, y es la labor de los iconoclastas, de los outsiders sociales que no se cogen a los códigos establecidos y patronalizados. La IA no tiene ni puede tener la facultad de la pregunta, porque su “inteligencia” es funcional, no creadora.

La profesora María Carmenza Hoyos Londoño, docente de la Universidad de Antioquia, refiere una experiencia de clase de literatura, en donde los estudiantes debían utilizar el ChatGPT para que entregara unas anotaciones de análisis sobre el poema Pequeña elegía, de Raúl Gómez Jattin. La aplicación de IA devolvió como resultado unas notas que referían a la expresión de profundos sentimientos de tristeza (característica por antonomasia de una elegía). Al ajustar las instrucciones en un segundo intento, delimitando mejor lo que se quería respecto al poema, el resultado entregado refiere a otro autor e incluso en un tercer intento, entrega información que no es real respecto del autor [vi]. Y ello se da, porque la IA requiere de instrucciones muy precisas y perfectamente escritas, de forma que el componente lingüístico sea tan ajustado que la IA no requiera de “interpretar”. La condición de interpretación y ajuste al contexto y a la situación concreta, es facultad propia y exclusiva del ser humano.

En otro ejemplo, el fotógrafo alemán Boris Eldagsen, ganó en abril de 2023 un concurso convocado por la multinacional SONY, cuya temática estaba enmarcada en cualquier obra generada por IA. Su fotografía fue la ganadora. En la misma aparecen una mujer joven de estilo clásico, y detrás de ella una mujer mayor que la toma por los hombros, mientras ambas tienen un gesto de consternación.  Boris terminó confesando que las mujeres de la fotografía no existen, no han existido y nunca existirán [vii]. Las instrucciones a la IA fueron tan precisas, que se logró un resultado impresionante y de gran “realismo”. En este caso, como en la organización, robotización y automatización de la producción, pudiese verse como un resultado favorable en términos de creación artística o racionalización económica. Otra mirada puede ser enmarcada en el peligro de crear realidades no existentes o de condenar al ostracismo el trabajo humano productivo.

El pensamiento crítico como capacidad humana y como acervo de la especie, ha empujado los cambios y transformaciones en la historia. Los mismos se dan en contra de la cultura y no dentro de ella, pues esta es stablishment, status quo que hace acríticos y dóciles a los seres humanos. La crítica surge a través de la pregunta, igual que la duda; preguntar es un distanciamiento de los poderes ya sean estos abiertos o de facto, o sutiles y simbólicos. Por lo mismo, la capacidad creadora la da la pregunta, la creación es introspección humana.

El ejercicio producido por la IA puede conllevar a la simplicidad de hacer del lenguaje y del conocimiento como algo “transportable” (en teléfonos, tablets y computadoras) que priva a la persona de la retroalimentación del medio ambiente. Es resultante también la tensión entre el mundo individual y aplicado de la cultura del alfabeto fonético y la aldea global del retomado mundo tribalizado a partir de los desarrollos cibernéticos y de la web, que dividió en su momento los sentidos para acometer por separado el conocimiento aplicado, y la nueva integralidad mágica proporcionada por la IA. Otras tensiones resultantes son las relacionadas con el tiempo, ya que el hombre tipográfico tiene un sentido del mismo desde lo cinemático, secuencial y pictórico. La aldea global proporciona otra característica al tiempo de forma inmediata e integral. En lugar de evolucionar hacia una enorme biblioteca de Alejandría, el mundo se ha convertido en un ordenador, un cerebro electrónico, exactamente como en un relato de ficción para niños. Y a medida que nuestros sentidos han salido de nosotros, el GRAN HERMANO ha entrado en nuestro interior. Y así, a menos que tomemos conciencia de esta dinámica, entraremos enseguida en una fase de terror pánico, que corresponde exactamente a un mundo de tambores tribales en una fase de total interdependencia y coexistencia impuesta desde arriba [viii].

Iglesia Santuario - Risaralda. 
Foto: Carlos Mario Marín Ossa


Después de todo, la IA es un recurso de carácter militar aplicado a la economía como estructura y a la cultura, la educación, el derecho, la política y la religión como superestructuras. Como en cualquier guerra, los desarrollos entregarán productos benéficos y otros nocivos. Veremos en qué grado.



[i] Herbert Marshall McLuhan, La Galaxia Gütemberg. Editorial Planeta Agostini, Barcelona – España, 1985.

[ii] Evgeny Morozov, Guerra fría 2.0. Periódico LE MONDE diplomatique edición Colombia, mayo de 2023.

[iii] Noam Chomsky, Lingüística Cartesiana. Editorial GREDOS S.A. Madrid – España, 1972.

[iv] Noam Chomsky, El lenguaje y el entendimiento. Editorial Seix Barral S.A. Segunda edición aumentada, Barcelona, 1977.

[v] Ib Idem. Subrayado del autor de este artículo.

[vi] María Carmenza Hoyos Londoño, Inteligencia Artificial para la escritura de textos “Utilizarla o no utilizarla, esa es la cuestión”. Periódico MAESTRO Legal, mayo – junio de 2023.

[vii] Philip Potdevin, Dudas e interrogantes en torno a un dispositivo del capitalismo tardío. Periódico LE MONDE diplomatique edición Colombia, mayo de 2023.

[viii] Herbert Marshall McLuhan, La Galaxia Gütemberg. Editorial Planeta Agostini, Barcelona – España, 1985.

 


domingo, 27 de febrero de 2022

 

#Entrevista | con David Racero, Representante a la Cámara por #Bogotá, durante su visita a la ciudad de #Pereira #Risaralda en marzo del año 2021. Hablamos de #Economía #Política #Educación #DDHH y sobre el #PactoHistórico que le proponen al país y sus gentes. A través de @ElCuartoMosquetero #ElCuartoMosquetero #Medio Política,Colombia,PND,2019,Risaralda,Entrevista,Comunicación Popular,Economía,DDHH,Educación,Salud,Pereira,Dosquebradas,Eje Cafetero,Congreso




Entrevista a Isabel Cristina Zuleta

 

Carlos Mario Marín Ossa entrevista a Isabel Cristina Zuleta López, Socióloga y Ambientalista Popular, lideresa del Movimiento Ríos Vivos del departamento de #Antioquia



Entrevista a María José Pizarro

«Si nosotros queremos ponernos a tono con el tiempo, tenemos que tener una era de paz, una era de conocimiento […]», María José Pizarro, representante a la Cámara por Bogotá y hoy candidata al senado, habló con El Cuarto Mosquetero desde la ciudad de Pereira.




 

miércoles, 26 de agosto de 2020

Semiótica de una violación

 


(Publicado originalmente en https://elcuartomosquetero.com/semiotica-de-una-violacion/ )

La violación de una niña indígena de la etnia Embera Katío, el pasado mes de junio, en zona rural del corregimiento de Santa Cecilia – Risaralda, por parte de siete soldados adscritos al batallón de artillería San Mateo, es uno de los más recientes casos ocasionados por la institución castrense, dentro de una actuación sistemática, a pesar de que dicha entidad lo niegue. 

Los perpetradores son soldados jóvenes y de extracción humilde, al igual que su víctima; pero adoctrinados en el desprecio por los indefensos y desvalidos ante la fuerza que les otorga el entrenamiento, el uniforme, las armas y la cultura de encubrimiento llamada “solidaridad de cuerpo” al interior de estas fuerzas armadas. No es nuevo el desprecio que la institución de marras tiene por los derechos humanos que protegen en particular a los habitantes de las zonas rurales de este país, pues es allí donde se ha librado una guerra declarada por las élites coloniales que han practicado a ultranza el despojo en las personas del campesinado y de las naciones étnicas. 

Simbólicamente, desde estos sectores despojadores se ha señalado a sus víctimas como facinerosos, bandoleros, guerrilleros, bandidos; y con ello, son declarados “enemigos internos” del Estado (entendiendo que el Estado al que se refieren son ellos mismos, la gente de “bien”). Como lo manifestaba la familia del asesinado Héctor Abad Gómez, en un documental recientemente transmitido con ocasión de la conmemoración de su martirio: “…ellos (la élite económica y política) invitan a los militares a sus reuniones, cenas y cócteles, mientras van hablando de aquellos “enemigos” que consideran afectan de manera grave sus intereses; y los matriculan en la categoría de aquellos que se debe eliminar. Los militares escuchan y actúan creyendo que hacen lo que los miembros de ese Estado necesitan”.

La violación, el asesinato, el abuso de fuerza, lo sustentan en su uniforme, en las armas que pagamos con nuestros intereses y en la interpretación particular que hacen de la Constitución Política. El pueblo humilde, enajenado a su vez durante siglos de enseñanza señorial, agacha la cabeza ante aquellos que les han indicado son “superiores” porque representan “la fuerza legítima del Estado”. 

En diferentes ocasiones, he hablado con militares y policías retirados o en actividad; y me han relatado la dinámica, los procedimientos y la doctrina con la cual los entrenan y los forman. Son de dominio público diferentes videos en donde se muestran a los soldados y policías cantando arengas sobre cómo van a perseguir, matar y violar a guerrilleros y guerrilleras (recuérdese que en Colombia, desde hace unas décadas, el profesorado, el campesinado, el movimiento sindical y social; y cualquiera que proteste en contra de las injusticias, es señalado como guerrillero). En varias ocasiones, me han contado estos uniformados cómo en los años setenta y ochenta se espiaba e interceptaba a los sindicatos; cómo recibían alguna orden a través de sus radios, para que se retiraran de un sector en donde poco después se “daba de baja a un señalado de enemigo interno”, para regresar luego ellos a realizar los trámites para el levantamiento del cadáver. Son conocidas las sistemáticas denuncias que pesan sobre militares por ejecuciones extrajudiciales, pese a lo cual, son ascendidos en el Congreso de la República por parte de las élites que allí hacen presencia. Los entes de control, acaparados por los amigos y socios de este status quo, completan el rompecabezas del dominio. Es todo un ejercicio de poder que avasalla a las minorías y esas clases indefensas y despojadas por dicha conspiración histórica. Y las iglesias diversas hacen parte de este entramado, porque tienen importantes intereses de vieja data. El poder “divino” y el terrenal van unidos en contra de los miserables.

Volviendo al hecho de la violación de la niña indígena, en Risaralda, tenemos la visita del comandante del ejército (Coronel entonces, y General recién ascendido, Eduardo Zapateiro Altamiranda, señalado desde diversas organizaciones como presunto responsable de ejecuciones extrajudiciales) al corregimiento de Santa Cecilia, con el fin de manifestar su malestar por el hecho criminal de sus subordinados. La escena no podía ser más evocadora de los días de la colonia: Los indígenas en el nivel bajo de un auditorio y el señor Zapateiro, junto con las autoridades civiles, en el nivel más alto del mismo edificio. El uso del micrófono utilizado con fruición por los representantes de la élite, y dosificado para los agraviados. Así mismo se ordenan los proyectos de Ley en el Congreso, se aprueban y se hacen cumplir: sin consultar ni escuchar a los de abajo.

Los medios de comunicación que tiene las concesiones del espectro nacional, que también son propiedad de las élites, en un intento por mostrar un equilibrio e imparcialidad que no tienen, presentan las noticias dando prioridad a las fuentes oficiales, otorgándoles mayor tiempo o generando mayorías sobre las voces divergentes y críticas. Así se maneja el poder en este platanal.

Pero no sólo se viola a los indígenas, a las comunidades afro y campesinas. También a los desarrapados de la ciudad (la clase media anda cada día más desarrapada) se les da su dosis sistemática de “vigor” policial, burgomaestre regional y local. Desde gobernaciones, alcaldías, concejos y asambleas, subidos en sus despachos o curules, se legisla y ejecuta en detrimento de la población. Son contadas las ocasiones en donde resultamos favorecidos con una decisión política. En la mayoría de los casos, está la fuerza pública para hacer cumplir la injusticia. Así ha sido desde que los gobernantes conservadores le quitaron las cédulas a los policías y militares liberales, los vetaron y convirtieron a estas fuerzas en organismos políticos armados de ideología goda. Es decir, los convirtieron en fuerzas integradas por pobres que se adoctrinan para defender a los ricos. Por supuesto, hay excepciones en donde militares y policías cumplen con la filosofía original de defender y servir a TODOS los colombianos, hombres y mujeres.

Es importante también recordar que los salvadores militares gringos (green go home) son otros violadores impunes de cuerpos de niñas colombianas y de los derechos y soberanía de quienes habitamos estas tierras nuestras.

Mucha distancia hay de ese ejército libertador que consiguió la independencia de la corona española y que debía guardar nuestra soberanía (ahora arrodillados ante un gobierno y un ejército extranjero), al de hoy que nos ha vejado la libertad y la dignidad. Mucha distancia hay de esa policía que nació como un cuerpo armado de carácter civil, con la misión de proteger a la ciudadanía, a esta que cada vez muestra más casos de abuso, de robo, de violación, de tráfico de drogas, de redes de prostitución, de malos manejos de los recursos que están a su cargo, de complicidad con las mafias.

Ojalá algún día, surja la dignidad y el valor desde quienes integran estos cuerpos armados legales, para perseguir y desterrar a quienes los han prostituido y los han convertido en asesinos de su propio pueblo.

Hay un cambio generacional, que por sobre todo entiende de un asunto tan práctico como profundo, y es que se enfrentan ahora y lo harán, a un panorama en donde sus oportunidades son nulas por cuenta de una minoría cruel y salvaje. Dentro del marco de este Estado Nacional (que decae y se extingue), son estas nuevas generaciones un torrente incontenible que amenaza a esa clase jurásica que nos mantiene atados a las condiciones del medioevo europeo, la misma que sólo conoce como receta de respuesta la represión y la violencia. Esa misma receta que la élite ha dosificado como un remedio, en las mayores cantidades que la viene suministrando, se convierte ahora en el veneno que los está desapareciendo de la historia venidera.

lunes, 1 de junio de 2020

Los Monstruos



“El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. 
Y en ese claroscuro surgen los monstruos”
Antonio Gramsci –
 Por: Carlos Mario Marín Ossa
Los monstruos de la niñez, aquellos que nuestros padres intentaron inocularnos dentro de la psique inmadura, para controlar nuestros actos de ese presente y del futuro, son ahora simples sombras de la cultura judeo-cristiana del miedo y de la culpa.
Bordeando los tiempos de la cuarta revolución industrial, cuando la fusión paradigmática de la robótica, la cibernética, los sistemas de tecnología digital de comunicaciones, la nanotecnología, la infraestructura física, la biotecnología y la reconfiguración de la acumulación del capital se encuentran en el nuevo orden mundial; se vislumbran las realidades de la vida que tendremos en el planeta a partir de los próximos meses, años y décadas. Estas realidades incluyen la imposición de estados de excepción política, en donde la juridicidad conocida, los derechos civiles y las libertades serán objeto de persecución y escrutinio por parte de los regímenes y élites caducas y ascendentes. Los monstruos que se asoman ahora, por debajo de las camas y los comedores, son otros. Estos sí, aterradores.
Todo lo que ha ocurrido durante este “paro” mundial derivado de la crisis sanitaria, especialmente, lo ateniente a las respuestas que han dado muchos de los gobiernos para atender las necesidades sociales, muestran con bastante certeza hacia dónde tiende el futuro inmediato y de mediano plazo.
Lo primero que se ha hecho notar, es la decisión de los gobiernos ubicados más a la ultraderecha del espectro político, para favorecer y solventar los reclamos de las entidades especulativas y financieras. Bancos, sector asegurador y financiero en general, que son los parásitos de la sociedad y de la economía mundial, los “atenidos” del esfuerzo colectivo no aportan nada al sector real, no producen riqueza pero se apropian del producto del trabajo de las gentes en la forma de dinero físico y fiduciario. A ellos, los gobiernos han transferido los salvamentos multimillonarios con los impuestos de los contribuyentes. En contraposición, estos entes parasitarios, ofrecen más alternativas de endeudamiento y succión del trabajo de los seres humanos golpeados por la crisis actual.
En segundo término, se ha notado cómo los sistemas de salud y protección social no estaban preparados para atender una situación exigente, tendiente al caos. Nunca lo estuvieron, porque su función luego de las reformas mundiales iniciadas e impulsadas por el Reino Unido y Estados Unidos a finales de los años setenta, no eran para garantizar la salud y la vida de los seres humanos, si no para extraer rentas crecientes del trabajo y del ahorro de las masas populares y de las clases “medias”. En Colombia, las ARL, ni siquiera con los decretos “presidenciales” han cumplido con proteger debidamente a los trabajadores/as de la salud, por mencionar sólo este ejemplo.

En tercer lugar, el campo y la manufactura de alimentos, están sujetos a los intereses de las potencias que obligaron a firmar tratados de libre comercio, para favorecer las economías de escala de sus territorios y la distribución de sus excedentes de producción en las neo colonias. Así, el abastecimiento soberano de alimentos no puede atender la necesidad de las gentes en las ciudades de los países sometidos a tales designios y ha sufrido los vaivenes de las tasas de cambio y del intercambio externo. Por lo tanto, los ingresos de las gentes pierden el poder adquisitivo para adquirir los bienes que estas requieren, con lo que el suministro dietario por persona disminuye notablemente. El hambre es un monstruo que ha mostrado su cara en todo su horror.
Un cuarto elemento que queda al desnudo, es el alto nivel de desempleo en los países subalternos, por cuenta del sometimiento del aparato productivo local a los intereses de las potencias imperialistas que obligaron a los primeros a firmar TLCs con el beneplácito de las élites locales, que también llevan su parte en el negocio. En los países industrializados también se presentan altos índices de desempleo en razón de la creciente apropiación de técnica y tecnologías que reemplazan el trabajo humano como producto de la inobjetable realidad de la cuarta revolución industrial. A la par, los sistemas de protección social son frágiles cuando no inexistentes, para apoyar las necesidades de subsistencia de los sectores poblacionales más vulnerables.
Una quinta observación, es la amplificación sistemática del miedo, operada por los grandes medios de comunicación, con lo cual se justifican las decisiones arbitrarias y plutocráticas de los gobiernos de la élite, legitimando de paso los mecanismos de control social, tanto jurídicos como armados, sean estos estatales o paraestatales. El gobierno global en estado de excepción, limita la juridicidad conocida y aceptada así como las garantías y libertades civiles, con el argumento de una seguridad etérea pero reclamada casi al unísono. El totalitarismo está en ascenso, y con mayor razón, ahora que la actual crisis cerró las puertas a la insurrección global que tenía contra las cuerdas a los beneficiarios del status quo, en reclamación de derechos y dignidad para la vida. En Colombia, los reclamos de la gente con hambre no se responden con soluciones alimentarias, si no con pie de fuerza policial y militar.
En sexto lugar, se observa la inversión creciente y sostenida en los aparatos policiales y militares, que se fortalecen y preparan para responder con violencia ante el inminente y necesario estallido que vendrá con el regreso a la “vida productiva” una vez termine el confinamiento general, y el desempleo, el hambre, la pérdida del patrimonio, empuje a las calles a quienes reclaman soluciones de ese Estado en que depositaron todos sus sueños y esperanzas, pero que no les responderá; porque el resultado de cualquier guerra es la concentración de la riqueza en menos manos. Y esa tarea ya va quedando definida. Como se decía en la segunda guerra mundial: “Cuando veas sangre en las calles, compra”.
Una séptima observación, corre por cuenta de la pugna que comienza a asomarse entre los capitalistas de los sectores reales de la economía (agropecuario y manufacturero) y los especulativos o financieros. A los primeros, los gobiernos les han negado en diferentes medidas los instrumentos de salvamiento, mientras se los han prodigado con esmero y generosidad al sector especulativo. Esto puede llevar a una reconfiguración de bloques de poder que se disputen la producción y acumulación de la nueva riqueza luego de la “pandemia”.
Un octavo elemento que se observa, es la disputa global entre los gobiernos de Estados Nación y los gobiernos de las corporaciones mundiales, según los segundos le van sirviendo a los intereses de los imperios tradicionales o de los emergentes. En este marco, las relaciones geopolíticas, diplomáticas, económicas y de guerra, marcan otros escenarios en donde la llamada cuarta revolución industrial plantea las condiciones del juego. La biopolítica comienza a mostrar un horizonte que regirá los estadíos de guerra y de paz.
Hay un mundo conocido que muere y otro que se avecina aún en muchos rasgos insospechado. Los monstruos han comenzado a mostrar su cara. Los fascismos ya venían retomando espacios físicos, como en la moral y ética sociales y sus usos. El rechazo y amenazas que en Colombia han sufrido los trabajadores de la salud por parte de comunidades que, presas del miedo irreflexivo, los ven como amenazas a sus vidas y no como sus probables salvadores. La humillación y la esclavitud a la que sometieron a Doña Edy Fonseca, vigilante de un edificio residencial de clase alta en Bogotá, muestra el grado de utilización de las personas como objetos y recursos explotables, y el desprecio por la condición humana del otro. Las guerras geopolíticas por el dominio global entre Estados Unidos y el Bloque Asiático sumen al mundo en nuevas miserias. La amenaza del control de la vida de la gente a través de la nano y biotecnología están a la orden. El papel del brazo armado de las élites es cada vez más evidente y brutal.
Los monstruos hablan de la paz, de la democracia, de la riqueza para todos, de la seguridad y la felicidad. En la mayoría de los casos se disfrazan de centro o tercera vía, incluso citan de nuevo a Keynes y a Mao, pero en sus actuaciones y convicciones más íntimas buscan la segregación y el establecimiento de procesos de élite que los alumbren como designados naturales para regir los destinos del mundo y de las gentes.
Como en toda la historia de la humanidad, a los monstruos se les conjura mirándolos a la cara, para vencer el miedo y confrontarlos según lo requieran las circunstancias. Los monstruos se deslíen ante la solidaridad, los procesos y las convicciones comunitarias. Es en esos terrenos que los monstruos se asustan, y tratando de mostrarse fuertes con la represión y la violencia, terminan sucumbiendo a su miedo vital.

@MarioossaM