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miércoles, 26 de agosto de 2020

Semiótica de una violación

 


(Publicado originalmente en https://elcuartomosquetero.com/semiotica-de-una-violacion/ )

La violación de una niña indígena de la etnia Embera Katío, el pasado mes de junio, en zona rural del corregimiento de Santa Cecilia – Risaralda, por parte de siete soldados adscritos al batallón de artillería San Mateo, es uno de los más recientes casos ocasionados por la institución castrense, dentro de una actuación sistemática, a pesar de que dicha entidad lo niegue. 

Los perpetradores son soldados jóvenes y de extracción humilde, al igual que su víctima; pero adoctrinados en el desprecio por los indefensos y desvalidos ante la fuerza que les otorga el entrenamiento, el uniforme, las armas y la cultura de encubrimiento llamada “solidaridad de cuerpo” al interior de estas fuerzas armadas. No es nuevo el desprecio que la institución de marras tiene por los derechos humanos que protegen en particular a los habitantes de las zonas rurales de este país, pues es allí donde se ha librado una guerra declarada por las élites coloniales que han practicado a ultranza el despojo en las personas del campesinado y de las naciones étnicas. 

Simbólicamente, desde estos sectores despojadores se ha señalado a sus víctimas como facinerosos, bandoleros, guerrilleros, bandidos; y con ello, son declarados “enemigos internos” del Estado (entendiendo que el Estado al que se refieren son ellos mismos, la gente de “bien”). Como lo manifestaba la familia del asesinado Héctor Abad Gómez, en un documental recientemente transmitido con ocasión de la conmemoración de su martirio: “…ellos (la élite económica y política) invitan a los militares a sus reuniones, cenas y cócteles, mientras van hablando de aquellos “enemigos” que consideran afectan de manera grave sus intereses; y los matriculan en la categoría de aquellos que se debe eliminar. Los militares escuchan y actúan creyendo que hacen lo que los miembros de ese Estado necesitan”.

La violación, el asesinato, el abuso de fuerza, lo sustentan en su uniforme, en las armas que pagamos con nuestros intereses y en la interpretación particular que hacen de la Constitución Política. El pueblo humilde, enajenado a su vez durante siglos de enseñanza señorial, agacha la cabeza ante aquellos que les han indicado son “superiores” porque representan “la fuerza legítima del Estado”. 

En diferentes ocasiones, he hablado con militares y policías retirados o en actividad; y me han relatado la dinámica, los procedimientos y la doctrina con la cual los entrenan y los forman. Son de dominio público diferentes videos en donde se muestran a los soldados y policías cantando arengas sobre cómo van a perseguir, matar y violar a guerrilleros y guerrilleras (recuérdese que en Colombia, desde hace unas décadas, el profesorado, el campesinado, el movimiento sindical y social; y cualquiera que proteste en contra de las injusticias, es señalado como guerrillero). En varias ocasiones, me han contado estos uniformados cómo en los años setenta y ochenta se espiaba e interceptaba a los sindicatos; cómo recibían alguna orden a través de sus radios, para que se retiraran de un sector en donde poco después se “daba de baja a un señalado de enemigo interno”, para regresar luego ellos a realizar los trámites para el levantamiento del cadáver. Son conocidas las sistemáticas denuncias que pesan sobre militares por ejecuciones extrajudiciales, pese a lo cual, son ascendidos en el Congreso de la República por parte de las élites que allí hacen presencia. Los entes de control, acaparados por los amigos y socios de este status quo, completan el rompecabezas del dominio. Es todo un ejercicio de poder que avasalla a las minorías y esas clases indefensas y despojadas por dicha conspiración histórica. Y las iglesias diversas hacen parte de este entramado, porque tienen importantes intereses de vieja data. El poder “divino” y el terrenal van unidos en contra de los miserables.

Volviendo al hecho de la violación de la niña indígena, en Risaralda, tenemos la visita del comandante del ejército (Coronel entonces, y General recién ascendido, Eduardo Zapateiro Altamiranda, señalado desde diversas organizaciones como presunto responsable de ejecuciones extrajudiciales) al corregimiento de Santa Cecilia, con el fin de manifestar su malestar por el hecho criminal de sus subordinados. La escena no podía ser más evocadora de los días de la colonia: Los indígenas en el nivel bajo de un auditorio y el señor Zapateiro, junto con las autoridades civiles, en el nivel más alto del mismo edificio. El uso del micrófono utilizado con fruición por los representantes de la élite, y dosificado para los agraviados. Así mismo se ordenan los proyectos de Ley en el Congreso, se aprueban y se hacen cumplir: sin consultar ni escuchar a los de abajo.

Los medios de comunicación que tiene las concesiones del espectro nacional, que también son propiedad de las élites, en un intento por mostrar un equilibrio e imparcialidad que no tienen, presentan las noticias dando prioridad a las fuentes oficiales, otorgándoles mayor tiempo o generando mayorías sobre las voces divergentes y críticas. Así se maneja el poder en este platanal.

Pero no sólo se viola a los indígenas, a las comunidades afro y campesinas. También a los desarrapados de la ciudad (la clase media anda cada día más desarrapada) se les da su dosis sistemática de “vigor” policial, burgomaestre regional y local. Desde gobernaciones, alcaldías, concejos y asambleas, subidos en sus despachos o curules, se legisla y ejecuta en detrimento de la población. Son contadas las ocasiones en donde resultamos favorecidos con una decisión política. En la mayoría de los casos, está la fuerza pública para hacer cumplir la injusticia. Así ha sido desde que los gobernantes conservadores le quitaron las cédulas a los policías y militares liberales, los vetaron y convirtieron a estas fuerzas en organismos políticos armados de ideología goda. Es decir, los convirtieron en fuerzas integradas por pobres que se adoctrinan para defender a los ricos. Por supuesto, hay excepciones en donde militares y policías cumplen con la filosofía original de defender y servir a TODOS los colombianos, hombres y mujeres.

Es importante también recordar que los salvadores militares gringos (green go home) son otros violadores impunes de cuerpos de niñas colombianas y de los derechos y soberanía de quienes habitamos estas tierras nuestras.

Mucha distancia hay de ese ejército libertador que consiguió la independencia de la corona española y que debía guardar nuestra soberanía (ahora arrodillados ante un gobierno y un ejército extranjero), al de hoy que nos ha vejado la libertad y la dignidad. Mucha distancia hay de esa policía que nació como un cuerpo armado de carácter civil, con la misión de proteger a la ciudadanía, a esta que cada vez muestra más casos de abuso, de robo, de violación, de tráfico de drogas, de redes de prostitución, de malos manejos de los recursos que están a su cargo, de complicidad con las mafias.

Ojalá algún día, surja la dignidad y el valor desde quienes integran estos cuerpos armados legales, para perseguir y desterrar a quienes los han prostituido y los han convertido en asesinos de su propio pueblo.

Hay un cambio generacional, que por sobre todo entiende de un asunto tan práctico como profundo, y es que se enfrentan ahora y lo harán, a un panorama en donde sus oportunidades son nulas por cuenta de una minoría cruel y salvaje. Dentro del marco de este Estado Nacional (que decae y se extingue), son estas nuevas generaciones un torrente incontenible que amenaza a esa clase jurásica que nos mantiene atados a las condiciones del medioevo europeo, la misma que sólo conoce como receta de respuesta la represión y la violencia. Esa misma receta que la élite ha dosificado como un remedio, en las mayores cantidades que la viene suministrando, se convierte ahora en el veneno que los está desapareciendo de la historia venidera.

jueves, 22 de octubre de 2015

Medios contra la Democracia y Discriminación deliberada.

Por : Carlos Mario Marín Ossa
         @MarioossaM

Visto el debate de algunos candidatos a la Alcaldía de Bogotá, transmitido por televisión a través de City TV y canal El Tiempo, es frustrante ver de nuevo que bajo el argumento de invitar a los candidatos con mayores opciones se infrinja la Ley y se violente el derecho ciudadano a tener por cuenta de los mismos una información objetiva, veraz e imparcial. También violentan el derecho de los sectores políticos minoritarios de tener acceso equitativo a los medios de comunicación.

Es una situación que en tan sólo una semana afectó en Risaralda a la candidata a la Gobernación de este departamento Luz Yasmid López Vélez y a los candidatos por la Alcaldía de Bogotá Alex Vernot, Ricardo Arias y Daniel Raisbeck; por sólo mencionar estos casos que con seguridad se repiten de forma aleve a lo largo y ancho del país.
Luz Yasmid López. Candidata a la Gobernación de Risaralda


En primer medida, con estas actitudes discriminatorias se incumple la responsabilidad social de que habla el artículo 20 de la Constitución Nacional. Los principios orientadores de la actividad de comunicación de la información contenidos en el artículo 2 de la Ley 1341 de 2009 se convierten en letra muerta (como tantas normas), pues la discriminación no garantiza los derechos humanos ni la inclusión social.  Pero también se viola de forma grave la libertad de expresión de los candidatos discriminados a la luz de las consideraciones contenidas en la Sentencia de la Corte Constitucional C-089-94 “…Lo que viene a darle a la libertad de expresión el doble carácter de elemento generador de las distintas formas de realidad y de instrumento de valoración, análisis y crítica de la misma realidad social”. La costumbre, confianza y dependencia que adquiere el público o audiencia de un medio (para este caso radio y televisión) derivados del hábito de aquel al remitirse sistemáticamente al medio de su preferencia, pueden ser utilizados al adoptar modalidades omisivas de la responsabilidad social que a los medios les confieren la Constitución y las Leyes (Sentencia T-48-93), afectando gravemente la dignidad de la audiencia que es manipulada como la de los candidatos discriminados de ejercer sus derechos.  Y para colmo de males, las actitudes mencionadas desconocen de plano los mandatos contenidos en El Decreto Presidencial 1981 de 2003, La Resolución 415 de 2010 del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.
Alex Vernot. Candidato a la Alcaldía de Bogotá.


Los medios de comunicación en Colombia disponen de un poder para defender determinadas posiciones y a la vez se convierten con las actitudes discriminatorias en agentes de privilegios contrarios al pluralismo. Los derechos y sistemas consagrados en el ordenamiento jurídico han sido así violados (ante la discriminación referida hacia los candidatos en mención) por un ejercicio del poder monopolístico que atenta contra la convivencia y la democracia; convirtiéndose además en enemigos de la libertad de expresión y de los más profundos valores democráticos que los deberían animar por cumplir con un encargo del Estado para llevar a cabo una de las funciones y obligaciones de Este, como es garantizar el derecho a la información y a la libertad de expresión, utilizando además un bien público como el espectro radio y electromagnético.
Daniel Raisbeck. Candidato a la Alcaldía de Bogotá.


En Risaralda el hecho discriminatorio se da en la Emisora Que Buena 92.1 F.M, emisora supuestamente Comunitaria, en donde se editó un debate televisado a la gobernación y se transmitió el audio editado del mismo, de donde se excluyó la intervención de la candidata López Vélez. Pero esto no es lo más grave, ya que al tenor del artículo 26, parágrafo 2 de la Resolución 415 de 2010 del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, dicha emisora incurre en una grave falta pues dicha norma reza: “A través del Servicio Comunitario de Radiodifusión Sonora no podrá transmitirse ningún tipo de programa con fines proselitistas ni publicidad política”. Excluir la intervención de la candidata presentando sólo a los contendientes, se convierte en proselitismo a favor del modelo que representan los otros dos y en contra del modelo alternativo que representa esta. Es de anotar que la emisora cuestionada no transmite además los espacios comunitarios que diversas organizaciones tenían hasta el año 2012, luego del asesinato de su anterior propietario, y que ahora se encuentra fuertemente enfocada hacia la información de los allegados de la administración municipal de Dosquebradas.
Ricardo Arias. Candidato a la Alcaldía de Bogotá.


Por su parte, la discriminación sufrida por los candidatos de Bogotá Vernot, Arias y Raisbeck por parte del oligopolio mediático de la Casa El Tiempo es odioso y antidemocrático. Pretende sesgar las decisiones de los electores de la capital y caer en los vicios y violaciones arriba destacadas, ya que privan a la audiencia de planteamientos y propuestas diferentes a las de los candidatos invitados, con lo cual se altera el resultado del domingo 25 de octubre, pues a través de los debates decenas, cientos o miles de televidentes u oyentes podrían tomar partido por cualquiera de los ausentes. Lo mismo ocurre con la discriminación deliberada de la candidata López Vélez en Risaralda.

Para finalizar, propongo a los candidatos afectados por la discriminación deliberada y sistemática de los medios de comunicación, que de la misma forma en que manifesté por escrito mi inconformidad y pido el respeto y reivindicación de mis derechos, así también lo hagan Ustedes. Ojalá esta exigencia la hagan extensiva los seguidores de todos estos candidatos afectados y se extiendan además ante los organismos de Control, el Ministerio, La Presidencia y Las Cortes si es necesario. Es hora de iniciar un movimiento nacional por el derecho Popular a recibir una información objetiva, veraz e imparcial; por tener políticamente un acceso realmente equitativo a los medios y por la democratización de estos.

La discriminación conduce a la violencia.