sábado, 29 de septiembre de 2018

El olvido que no serán


@MarioossaM


El departamento del Chocó es ampliamente conocido por ser deliberadamente olvidado por los gobiernos, desde siempre, pese a que encierra riquezas inmensas entre su biodiversidad, su cultura y sus gentes.

Y dicho abandono se comienza a palpar cuando inicio un recorrido desde el Norte del Valle, para buscar la primer población chocoana en el camino: San José del Palmar. Por una carretera destapada que pertenece políticamente al departamento del Valle del Cauca, se avanza en campero durante cerca de hora y media hasta encontrar una gran pancarta que anuncia el inicio del departamento del Chocó.

La carretera que corresponde al Valle, jurisdicción de El Cairo, se encuentra en pésimas condiciones. El trayecto que ahora realizamos durante la noche, se da en medio de una neblina espesa que cae desde el sistema montañoso que hace parte del parque natural nacional del Tatamá – el cual abarca los departamentos de Risaralda, Chocó y el Valle, por el norte – de acuerdo a lo que me cuenta el conductor del vehículo.   Me quedo pensando en el contraste de la riqueza que se invierte en las vías doble calzada que conectan a Cali con Pereira, por donde se mueve el tráfico económico con el exterior y que deja una balanza comercial con saldo negativo para nuestro país.
Foto: @MarioossaM


El trayecto que corresponde al Chocó, no presenta una cara más amable. Una carretera  en pésimas condiciones, con algunos trayectos pavimentados que muestran un deterioro marcado, material fracturado por causa de fallas geológicas, por causa de malos diseños o materiales de baja calidad. Es lo que nos explica una ingeniera civil que ha trabajado en la región, combinando su profesión con la labor social en estas comunidades. Termina su apreciación señalando la ausencia de un trabajo en la estabilización de taludes y conducción de aguas, que según su criterio, son causantes de los derrumbes que encontramos persistentemente y de las bancas que han cedido ante las lluvias, mostrándonos abismos impresionantes por donde a diario arriesgan la vida las personas que deben transitar por esta región inhóspita.

Desde la cabecera municipal de San José del Palmar, nos dirigimos hacia el Corregimiento La Italia, con lo cual agregamos cerca de una hora más de viaje a un trayecto que nos ha llevado alrededor de tres horas, saliendo desde Cartago – Valle.




Foto: @MarioossaM


Un hogar para escapar de la guerra, la miseria y construir el futuro.

En medio de la exuberancia del paisaje, de su gran riqueza natural y humana, campesinos y campesinas luchan a diario por sobrevivir, pese al robo descarado y continuo de la política tradicional chocoana, sumada a la voracidad de la empresa trasnacional y al desprecio de los gobiernos nacionales.

Allí, en ese paisaje colosal, las niñas que nacen y crecen en medio de tales desafíos, han encontrado un hogar alterno para huir de un destino casi obligado que las condena a la guerra, a la miseria y al olvido. Se trata de la Casa Hogar “Paula Montal”.

Este hogar y refugio para las niñas campesinas, es dirigido por el sacerdote Juan Fernando Arango Echeverry.  Nacido en una familia humilde y trabajadora de Medellín, el padre “Fercho” como le dicen algunos parroquianos, es el encargado de mantener a flote este proyecto, con la ayuda invaluable de otra mujer quijotesca: Mamá Rosi.

“La casa hogar es un internado para niñas campesinas, que fue fundado por religiosas Escolapias, las cuales han tenido como misión el apoyo y fomento de la educación en comunidades humildes”, me cuenta el padre Fercho. Es un sacerdote joven, amable y discreto.
Foto: @MarioossaM


“Aquí las niñas encuentran techo, alimentación y condiciones dignas para vivir y estudiar. De esa forma pueden adelantar sus estudios en el colegio público Normal Superior.  Algunos padres y madres, muy pocos, aportan algún recurso para el sostenimiento de sus hijas. Son personas muy humildes que no cuentan con recursos económicos suficientes para vivir” prosigue el padre. “Nos mantenemos de donaciones que nos hacen algunas personas que entienden y apoyan nuestra causa. Es una gestión y búsqueda permanente para que no falte la comida y lo que se necesita en la casa”.

En la esquina del colegio, se observa con frecuencia a grupos de personas con su teléfono inteligente en la mano, utilizando el único punto del corregimiento en donde existe señal de internet.

Rosenda Largacha “Mamá Rosi” como le dicen las niñas y la comunidad, es la mano derecha del padre Fercho. Es la autoridad en el internado y las niñas le profesan un respeto muy evidente, sincero. Nacida en Nuquí, estudió trabajo social por “pobre” y porque las autoridades de su universidad no le dieron otra opción. Pero rápido aprendió a amar su profesión, y decidió ayudar a su gente chocoana.

“En el momento tenemos 27 niñas internas, pero hemos llegado a albergar hasta 45. Se despiertan a las cinco de la mañana, se asean y preparan para estudiar. Asean sus dormitorios y la casa antes de desayunar y salir a estudiar. Al regreso, almuerzan, descansan un poco y retoman el estudio extraclase en los espacios dispuestos para ello. Después viene la cena y un rato de esparcimiento. Y la hora de dormir”, me cuenta Mamá Rosi.
Foto: @MarioossaM


Estas niñas llegan aquí luego de vivir situaciones muy complicadas en las veredas, y encuentran un hogar alterno – que para muchas es el único -. Aunque algunas atraviesan  conflictos emocionales como resultado de sus historias personales o como fruto de su adolescencia, pudiera decir, que todas se muestran agradecidas e incluso tranquilas al tener un sitio suyo. Algunas egresadas, hoy son profesoras y apoyan la labor del internado.

La casa hogar es humilde pero digna. Sus dormitorios son aseados al igual que sus espacios de estudio y esparcimiento. Las niñas cantan permanentemente, con esa alegría y  esperanza que llevan en su sangre africana. Contagian felicidad. Incluso paz. Por supuesto, los techos y las ventanas ya piden arreglos, algunas sillas, cambio. Pero poco a poco se mantienen.

Antes de despedirme y agradecer su hospitalidad, intento lavar la cocina que queda después de la cena. Una muestra de amabilidad con María Nelva Hurtado, que nos preparó la alimentación en los días que compartimos. Pero me encuentro con Divanny y Laura Vanesa, las niñas que tenían esa noche la responsabilidad del aseo de la cocina. Sorprendidas porque un extraño, hombre y además huésped se atreva a lavar platos y ollas, por fin me convencen de dejarles algo para asear. Una situación divertida para mí.

A  la mañana siguiente, me despido y parto de regreso a Pereira, con la esperanza que al contar esta historia, puedan presentarse ofrecimientos de ayuda para este proyecto que construye paz y dignidad. Es la misma esperanza de ellas.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

La Lucha de clases existe


“Ojalá podamos ser desobedientes
cada vez que recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia
o violan nuestro sentido común”.

-Eduardo Galeano-


Por: Carlos Mario Marín Ossa

En el año 2014, en entrevista con una periodista de la agencia Reuters, Warren Buffett conocido en el mundo capitalista de los negocios como el “oráculo de Omaha”, pronunció la siguiente frase: “Hay una guerra de clases, de acuerdo, pero es la mía, la de los ricos, la que está haciendo esa guerra, y la vamos ganando”.

Durante los últimos dieciséis años, en Colombia, los ricos del país y quienes a su vez gobiernan, insisten una y otra vez que la lucha de clases no existe, que el país debe estar unificado porque todos somos colombianos y colombianas. Los medios de comunicación masiva – propiedad de los poderosos ricos - y sus periodistas empleados insisten en el mismo discurso.

La población colombiana en gran medida acoge dicho postulado, ya que la exposición durante toda su vida a la repetición de dicho mensaje, ha terminado por convertirse en parte del pensamiento que aceptan sin ninguna posición crítica. A ello contribuyen factores como un sistema educativo deficiente que maneja contenidos de orientación foránea orientados a legitimar es status quo, impidiendo el análisis crítico tanto de maestros y maestras como de estudiantes, comunidad educativa y población en general. Otro factor que contribuye a la situación, es la permanente y creciente tercerización de los trabajadores y trabajadoras a través de contratos por prestación de servicios, la eliminación de garantías laborales como los contratos a término fijo o indefinido, lo que  lleva a su vez a la imposibilidad de que esos trabajadores y esas trabajadoras puedan sindicalizarse y asociarse para defender sus derechos como clase obrera. Ocurre también la práctica sistemática y planeada de la persecución y del asesinato o la judicialización, para impedir que la clase campesina o popular puedan organizarse para defender sus derechos. Otro factor que perfecciona esa lucha de clases que hacen los ricos, se da en la televisión especialmente y los demás medios de comunicación burgueses, que mantienen entretenida a la población de los asuntos que favorecen sus intereses en lo que respecta a solucionar sus necesidades materiales para sobrevivir. En tanto, los ricos se dedican a la explotación de las mayorías humanas y a acumular riquezas.

La historia de la humanidad nos presenta el desarrollo de los modelos de producción desde el primitivismo hasta el capitalismo actual en su fase neoliberal. Salvo en el modo primitivo – en donde los medios de producción [i] eran comunes a las sociedades, en los demás modos de producción, estos eran propiedad privada – esclavismo, feudalismo y capitalismo. A la par, en el modo primitivo, las relaciones entre los seres humanos con el fin de proveer su sustento para satisfacer sus necesidades materiales a través del trabajo, fueron de colaboración. Lo que se obtenía, se repartía equitativamente para mantener el bienestar de las personas que conformaban las sociedades. Cuando unos cuantos comienzan a apoderarse de la riqueza que la sociedad genera ( en el esclavismo, feudalismo y capitalismo ), las relaciones entre los seres humanos para proveerse ya no son de colaboración sino de explotación, ahora unos pocos se enriquecen y explotan a la mayoría en su trabajo. Las relaciones de producción son de explotación.

Y lo vivimos en la Colombia actual y en el mundo actual. Por eso, se acabaron los contratos a término fijo e indefinido, los recargos nocturnos peleados por la clase obrera durante décadas, las garantías de salud, la soberanía y seguridad alimentarias con las que se mantiene dicha salud y la vida por ende. Por eso la educación intenta privatizarse y eliminar de sus programas académicos las humanidades – que contribuyen a la perspectiva crítica – reemplazándolas por materias técnicas orientadas a la producción y al consumismo – de donde sacan sus mayores beneficios las élites económicas y políticas-.

Es por esta configuración del mundo, que en la pasada contienda electoral, el hoy “presidente” y sus amigos de clase pregonaban el no polarizar pues todos debemos estar unidos. Sin embargo, una vez se hacen de nuevo al poder gubernamental, benefician los intereses económicos de su clase – con exención de impuestos a sus grandes capitales – y perjudican a la mayoría de la población, es decir, a los que no somos de su clase, con mayores impuestos sobre el trabajo, con eliminación de subsidios en los sectores más humildes, con impuestos sobre los alimentos de los más necesitados. Es por esa razón que continúan como desde hace siglos, con el despojo de la tierra del campesinado pobre.  Ahí se materializa la guerra de clases de la que habla Warren Buffett, quien comparte además el podio de los más ricos del mundo con el banquero Luis Carlos Sarmiento Angulo, con las familias industriales Ardilla Lülle y Santodomingo entre otros. Ahora vemos que están unidos los ricos entre sí para defender sus intereses de clase, y por supuesto, el resto de la población no hace parte de esa unidad.

Es clave comprender que en términos generales existen dos clases sociales en el mundo: quienes explotan a otros seres humanos y quienes somos explotados por unos pocos. Cada clase tiene unos intereses que parten de la satisfacción de sus necesidades materiales [ii] y que luego van por la acumulación de riqueza y poder para los primeros, por la defensa de su derecho a la vida digna, a la justicia y a la libertad para los segundos. Cada tipo de intereses se expresa a través de una política y se defienden desde el Estado a través del gobierno, de la ley, de los cuerpos armados – policía y ejército – y de la fé o ideología.

Así pues, no tiene nada que estar haciendo una persona de los sectores explotados y más pobres defendiendo los intereses de los ricos que la explotan y que están en total contravía con sus propios intereses. Si se recuperan ( a través de la formación y educación ) estas claridades, los trabajadores y las trabajadoras volverán a ser “clase obrera” porque de nuevo recuperarían la conciencia: Sí, la conciencia de clase.    






[i] Medios de producción: La naturaleza (de donde se extraen las materias primas que se consumen o se transforman con el trabajo humano),  las herramientas y maquinarias ( fabricadas por el ser humano a partir de lo que la naturaleza le provee) y la tecnología ( que es trabajo humano intelectual y material para mejorar las condiciones e insumos del trabajo). Junto con el el ser humano (que a través del trabajo se provee el sustento y transforma lo que la naturaleza le provee), conforman las fuerzas productivas.
[ii] Comida, techo, vestido como las básicas para conservar la vidad y a partir de allí suplir otras necesidades y derechos.